Operativo por falsa denuncia

A raíz de una falsa denuncia efectuada por un llamado anonimo al 911, en la tarde-noche del jueves 21 se presentaron en el domicilio particular de la profesora Andrea Graciano, guardia urbana y policía en un numero que uno puede pensar que iban a realizar un allanamiento buscando delicuentes peligrosos, asesinos o traficantes, minimo algún fugado de la carcel… pero no, se presentaron 5 o mas moviles entre motos y camionetas para constatar que lo que estaba haciendo la mencionada profesional era dar clases on-line como lo hace desde que comenzó la pandemia.

Hemos llegado a un punto a raíz de este asunto del covid-19 en el que más de uno ha comenzado a creerse dueño absoluto de la vida de los demás, está muy bien cuidar y cuidarse, está muy bien hacer cumplir leyes y mandatos pero en una ciudad como Chivilcoy dónde la mayoría nos conocemos hay que tener un poco más de “tacto” en como encarar algunos temas.

Lo que acaba de ocurrir en la tarde noche de jueves nos lleva a recordar momentos de nuestro país que sencillamente no queremos recordar, esto que estamos viviendo no es un estado de sitio, no confundamos ni nos confundamos, los derechos deben respetarse tanto o mas que los deberes.

Con este tipo de acciones lo único que se logró si es que algo se logró es hacerle pasar un enorme disgusto a una ciudadana de nuestra ciudad y poner en alerta a un grupo de profesionales de la salud, SI, PROFESIONALES DE LA SALUD, porque quienes nos motivan, nos controlan, nos asisten, nos enseñan a cuidar nuestro cuerpo y como entrenarlo son profesionales de la salud.

Esta gente, entrenadores, profes de educación física, dueños de gimnasios, de centros de entrenamiento, profes de danza, instructores, ellos estaban reclamando por su derecho a trabajar y ganarse el pan, y como respuesta hasta ahora lo único que han conseguido es que los traten como delicuentes… a las pruebas me remito.

Este no es el camino, asi no.



Autor:Darío Echazarreta

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